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Hajime no Ippo

Estamos ante un anime temático, esto es, con una trama que gira alrededor de una actividad. Los hay tanto de fútbol, baloncesto, volleybol, como de peleas entre bicharracos o duelos de cartas. En estas series lo que prima es la evolución del protagonista en ese ámbito, y no tanto en el terreno personal. Es necesario saber las delimitaciones del género para poder valorar un anime como Hajime no Ippo.

La animación es posterior al éxito del manga. La primera publicación fue en la archifamosa Shonen Magacine en 1989, y hoy en día todavía no ha terminado, con 82 volúmenes recopilados. Tal éxito quizá es debido a su autor, Jyogi Morikawa, mangaka y mánager de boxeo; sabe de lo que habla. El anime data del 2000 y está compuesto por 76 capítulos.

hajime no ippo

Makunouchi Ippo es el pringao de la escuela, aparte de blanco de acoso de los macarras de turno. Su madre y él poseen una tienda de pesca que les absorbe todo el tiempo, por lo que el chico no se relaciona con gente de su edad. Camino a su casa, es agredido por los malos de clase, con la buena suerte de ser rescatado por el mismísimo Takamura Mamoru, boxeador de éxito. Éste observa que Ippo tiene cualidades para ser uno de los suyos, y es el que introduce al adolescente en el mundo de los golpes y el sufrimiento.

La trama circula alrededor de la superación física y de las peleas de Ippo. Siempre tiene una meta que alcanzar, una pelea que ganar, y se machaca para conseguirlo. Pero no todo es tan fácil, porque cada boxeador tiene una técnica, e Ippo la tiene que averiguar, crear una contratécnica y ver si da resultado en la pelea. Es ahí donde reside toda la tensión. Lógicamente, no siempre se sigue este orden para que no resulte monótono, e incluso no siempre se encuentra con dificultades, o con unas imposibles de solucionar.

Las peleas son el momento de mayor clímax. Se piensa con el protagonista, se golpea con él, se sufre con él. Cada puñetazo está premeditado, alejándose de la violencia absurda. Cada bocanada de aire es la vida. Y todo esto es posible narrarlo  en dos capítulos máximo, sin necesidad de caer en el síndrome Oliver y Benji.

La animación podría ser mejor. No se presta atención a los fondos, o a la ambientación, lo suficiente como para hablar de una gran obra. A veces los movimientos de los personajes en planos de conjunto son torpes, moviéndose en un mundo estático donde la gente está parada. Los colores son manchas, recurriendo a tramas para las sombras.

A pesar de todo me gusta. Me hace olvidar los defectos y mantenerme en vilo con las aventuras de un chico bastante buena persona, aderezado con secundarios con más vidilla que él (nadie es capaz de olvidar a Takamura Mamoru y sus travesuras…). Lo que más deseo: jugar a la adaptación del anime para la consola Wii, en exclusiva.

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octubre 28, 2007 Posted by | Animación, Anime, Series TV, Uncategorized | , , , , , | 5 comentarios